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Tumores


La órbita como cualquier otra región del cuerpo humano es asiento de un gran número de tumores ya sean benignos (más frecuentes) o malignos.

Los tumores benignos en la órbita, al no ser una cavidad expandible se comportan como malignos, dando lesiones por compresión del nervio óptico o del globo ocular.

¿Dónde se originan los tumores?

Pueden aparecer en cualquier parte: desde tejido óseo a los tejidos orbitarios propiamente dicho y localizarse en la glándula lagrimal, órbita anterior o en la posterior al globo ocular y dentro de ésta pueden hallarse justo detrás del globo ocular (intracónicos) o por fuera de los músculos (extracónicos).

Dependiendo de su localización tendrán un comportamiento más o menos agresivo sobre el ojo.

Existen también inflamaciones orbitarias que pueden comportar como tumores. Son difíciles de etiquetar y de tratar, dada la gran variedad de inflamaciones que pueden aparecer en la órbita.

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TAC de hemangioma en crecimiento intracónico

A su vez la naturaleza de esos tumores es muy variada:

  • Tumores Benignos:
    • Lesiones vasculares: Hemangiomas (es el más frecuente)
    • Lesiones quísticas: Quistes dermoides
    • Meningiomas y gliomas del nervio óptico
  • Tumores Malignos
    • Linfomas: muy frecuentes en la glándula lagrimal
    • Rabdomiosarcomas
    • Adenocarcinomas
  • Metástasis
  • Tumores de estructuras vecinas como los senos paranasales

¿Qué síntomas producen?

El síntoma predominante de todos los tumores orbitarios es el desplazamiento del globo ocular.

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Proptosis y desplazamiento inferior de ojo derecho por tumor orbitario

A veces también la sensación de presión o el carácter pulsátil pueden orientar.

Otras veces puede comenzar de forma aguda como dolor y alteraciones de los músculos oculares con visión doble.

En algunas lesiones puede localizarse un latido cerca de la órbita como en las fístulas carótido cavernosas.

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Fístula carótido cavernosa con vasos muy gruesos

Más raramente comienzan con pérdida de visión, siendo más frecuente en aquellos compresivos, pérdidas del campo visual.

Ante toda proptosis (desplazamiento del globo ocular hacia delante) debemos hacer estudios radiológicos como Resonancias o escáneres para evaluar ante que tipo de lesión nos encontramos.

¿Cómo se tratan?

Depende de la naturaleza y localización dentro de la órbita.

Así los tumores linfoides tienen un tratamiento sistémico con quimioterapia

Los tumores malignos deben resecarse completamente, en ocasiones conlleva la pérdida del globo ocular y de toda la órbita, exenteración.

La radioterapia se usa en algunos tumores como tratamiento coadyuvante.

Los tumores benignos dependen del tamaño y localización. Así pequeños tumores vasculares pueden tener una vigilancia expectante.

Otras veces se operaran mediante aperturas de la órbita y extracción del tumor. Este tipo de cirugía delicada se realiza con microcirugía.

La puerta de entrada a la órbita se realizará por pliegues naturales de los párpados o a través de la conjuntiva.

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Tumor cuadrante nasal superior orbitario. Abordaje anterior

Se trata de una cirugía de gran complejidad que requiere dos o tres cirujanos, con el fin de no lesionar las delicadísimas estructuras orbitarias y oculares.

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Tumor linfoide que afecta al músculo recto lateral
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Tumor linfoide que afecta al músculo recto lateral. Antes y después de quimioterapia

La cirugía se lleva a cabo con anestesia general. El paciente ingresa por un periodo de 2-3 días, vigilando la existencia de hematomas y controlando en todo momento la visión.

Existe la posibilidad de que algunos tumores recidiven.

Su especialista valorará la posibilidad de intervención de acuerdo al riesgo de complicaciones, localización, naturaleza y edad del paciente.